
| 04 junio, 2020
Antes de entrar en la presentación de la información de este día 4 de junio del año del Señor 2020 queremos agradecer a tantos que nos hacen llegar sus mensajes de felicitación por este resumen de prensa y sobre todo a los que lo hacen en público y nos ‘utilizan’ citándonos en sus publicaciones. Ya somos decenas de blogs los que cada día informan sobre la Santa Sede y el Vaticano, sobre el Papa Francisco y la Iglesia Católica. Son momentos de una gran intensidad informativa y todos somos conscientes que vivimos inmersos en un tiempo que está cambiando nuestras vidas. Gracias a los lectores, miles, que cada día recurren a nosotros como una forma rápida de asomarse a este universo.
Seguimos con artículos sobre el llamado ‘Motu proprio sobre la trasparencia financiera’ firmado por el Papa Francisco en fechas recientes. Hemos dado ya nuestra opinión sobre el proprio pero creemos que hay un aspecto en el que los informadores se lían por desconocimiento de la peculiar estructura del Vaticano. El Vaticano es un Estado pero a la vez es la sede, la Santa Sede, del gobierno de una confesión religiosa que es la Iglesia Católica. Ambas realidades están tan identificadas en el imaginario colectivo, tanto católico como no, que se habla de una u otra indistintamente. Como fruto de esto entramos en una confusión de la que nace una cadena de errores sin fin tanto en el interior del Vaticano como fuera de él. La Iglesia Católica está extendida por todo el planeta con más o menos intensidad y en todas sus operaciones financieras está sometida a las leyes civiles de cada uno de los países en los que se encuentra. Los obispos, los sacerdotes, las asociaciones religiosas, tengan forma civil o no, están sometidas en todo, tanto personal como institucionalmente a las legislaciones de cada país y en ningún momento a las promulgadas en el territorio del Vaticano.
El Vaticano es un estado, extraño por muchos motivos, pero estado, y pretende que sus leyes ‘civiles’ se ajusten a las de los demás estados con los que pretende compararse. El motu proprio sobre trasparencia financiera afecta a las operaciones ‘civiles’ del estado Vaticano y a las que el gobierno de la Iglesia Católica realiza con sede en territorio del Vaticano. Afecta a lo que afecta y ni de lejos es la revolución que se pretende vender, ni mucho menos. El inmueble comprado en Londres, por ejemplo, está regulado todo y solo por la legislación inglesa, los prestamos suizos por la legislación suiza, y las inmobiliarias suizas o francesas lo mismo, el Vaticano es un propietario extranjero que compra en otro país. El problema empieza cuando no es muy claro si el que compra el un estado, el Vaticano, y los bienes afectados son ‘públicos’ , con todo lo que esto supone a nivel internacional, o compra la Iglesia Católica, una confesión religiosa de carácter privado y que se rige por el derecho canónico. La mezcla continua de ambas realidades es lo que confunde, tanto dentro como fuera, y hace tan complicada una regulación eficaz.
Esto pasa a todos lo niveles, un nuncio es un embajador de un estado ‘civil’ pero a la vez, e inseparablemente, se presenta como un arzobispo, in partibus, pero arzobispo, que se codea con los obispos territoriales de un país al que sus partibus no pertenecen, además representa al ‘superior’ , primus inter pares pero superior con capacidad de nombrar y desnombrar a los pares, del país para el que es nombrado. Hoy tenemos dos noticias en este sentido. El Papa Francisco nombra nuevo nuncio en Rusia y los obispos territoriales rusos lo aceptan como representante del papa pero además el gobierno ruso lo acepta como representante de un país extranjero con todos sus derechos internacionales. Estaría feo que se dedique a hacer negocios en Rusia bajo la cobertura diplomática. El ex juez del tribunal único, civil y único, del estado del Vaticano nos ofrece una publicación sobre su familia titulada: ‘cien años de una familia al servicio de los papas’ con presentación de Parolin, esta familia, dalla Torre del Tempio di Sanguinetto, ha ocupado puestos civiles, y muy bien remunerados, al servicio del estado Vaticano. Incluso en el título vemos esta mezcla en donde no queda muy claro si son unos piadosos católicos que sirven desinteresadamente al gobierno de su religión, de la Iglesia católica, o estamos ante un ejemplo, perpetuado cien años, en que miembros de una misma familia se han repartido puestos de gobierno en un estado y han vivido de ello. No existen procesos de canonización incoados de ninguno de tan ilustres servidores, ni intención de abrirlos, no sea que descubramos demasiados ‘servicios’ incómodos. Seguimos con las dudas que rodean la muerte del último fallecido de esta ilustre familia, el gran maestro de la Soberana de Malta.
El pacto con China sigue siendo secreto y parece que termina en septiembre y podemos estar ante una prórroga por efecto del virus. Poco sabemos, salvo sus consecuencias, de lo pactado y poco sabremos de las prorrogas. Los católicos siguen siendo perseguidos y el único cambio que vemos es que ahora la persecución cuenta con el silencio y la ¿aprobación? del Vaticano, de la Santa Sede, del Papa Francisco, en todo, en parte, más por lo civil o por lo eclesiástico, misterios chinos y vaticanos en un coctel perfecto.
Los submundos de la delincuencia romanos tienen siempre sus ramificaciones en la colina del Vaticano o no son tales. Otro largo documental en horario de máxima audiencia titulado ‘Roma Criminal’ centrado en la desaparición de Emanuela Orlandi y la poca voluntad del Vaticano de colaborar en el caso.
El cuñado de Asia Bibi encontrado muerto y con el cuello cortado, otro caso que no parece tener fin.
Interesante reflexión sobre los mártires de Uganda que lo son por no haber cedido a las intenciones homosexuales del rey. Heroico martirio que entra en fuerte contraste con el caso McCarrick del que llevamos dos años esperando el prometido informe que dejará todo claro, o quizás no, puede que no lo sepamos nunca.
La gesta de la evangelización de América llevada a cabo por España es objeto de una publicación de Angela Pellicciari, titulada ‘Una storia unica. Da Saragozza a Guadalupe’ que recuerda el origen del catolicismo en el continente americano. Escasean este tipo de publicaciones en Italia tantas veces demasiado centrada en sí misma.
«Esta es mi sangre de la alianza, que es derramada por muchos».
Buena lectura.
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