miércoles, 3 de junio de 2020

Marx critica la pura obediencia a Dios junio 03, 2020

Marx critica la pura obediencia a Dios





MUNICH (ChurchMilitant.com) - El card. alemán Reinhard Marx critica a los fieles de la Iglesia que "impulsan una relación de pura obediencia a Dios", elevando la "libertad" en su lugar como una virtud digna de emular.  

En su nuevo libro titulado Freedom (Freiheit), el arzobispo de Munich y Freising lamenta que los católicos "no integran realmente la idea de libertad en su fe".

"Quiero ser una persona libre", escribe Marx en su nuevo libro. "El Dios bíblico es un Dios de liberación", dice Marx. "Creó al hombre en libertad y quiso que respondiera a él en libertad. Esto requiere libertad de religión y de conciencia."

Marx culpa del "trágico" giro de la Iglesia hacia la obediencia - llamándolo "el más pernicioso error" - al Papa Gregorio XVI y su encíclica de 1832 sobre la obediencia civil, Cum Primum. 

El cardenal argumenta que la Iglesia, en las luchas históricas por su libertad del control estatal, "inicialmente persiguió sólo su propio interés" y sólo comenzó a entender después del Concilio Vaticano II (1962-1965) el significado más amplio de la libertad, a saber, que "el compromiso de la fe cristiana con la libertad incluye el compromiso con la libertad de todos".

Según el sitio web de los obispos alemanes, Marx afirma en su libro que la Iglesia "no pudo resistir la tentación de ejercer el poder sobre las personas y despertar el miedo". Aunque no nombra a nadie en particular, Marx acusa a los católicos, incluyendo a los obispos, que pregonan la obediencia a expensas de la libertad, de estar "demasiado orientados hacia las estrategias de autopreservación".


Marx ha sugerido que "un sacerdocio de hombres casados es la respuesta al declive de la Iglesia en ciertas regiones del mundo" y su afirmación de que "el colapso del catolicismo alemán puede ser resuelto no volviendo a la ortodoxia, sino relajando el celibato clerical". 

También ha defendido que "a los matrimonios de adúlteros se les debe permitir recibir la Sagrada Comunión", así como que los no católicos también puedan recibir el sagrado sacramento.

Dondequiera que se extienda el miedo - por (hablar del)  infierno o lo que sea - el evangelio no puede funcionar.

Además, Marx está a favor de la política de migración de puertas abiertas de la Unión Europea, "instando a Europa a permanecer abierta a los inmigrantes musulmanes". 

En la conferencia de las conversaciones de paz de Augsburgo en enero, Marx dijo: "No queremos cambiar la sociedad de la libertad", refiriéndose a no excluir a alguien porque no venga a la iglesia todos los domingos. 

Muchos santos en la historia de la Iglesia han apreciado y escrito sobre la obediencia de manera diferente a Marx.

Santa Teresa de Ávila (1515-1582), mística, reformadora de la Iglesia y doctora de la Iglesia, por ejemplo, puso en primer plano la obediencia, viéndola como una forma de hacer retroceder las enseñanzas heréticas de Martín Lutero (1483-1546) que empezaban a arraigarse en su tiempo.

"Sé el poder que tiene la obediencia de hacer fáciles las cosas que parecen imposibles", dijo de sus escritos y de su trabajo reformando la extensa red de conventos carmelitas de toda España.

En su esfuerzo por explicar un camino de perfección, Santa Teresa enseñó a sus hermanas carmelitas que "Cuanto más vemos que cualquier acción no surge del motivo de la obediencia, más evidente es que es una tentación del enemigo; porque cuando Dios envía una inspiración, el primer efecto de la misma es infundir un espíritu de docilidad".

(NT: sin embargo, nunca hay que obedecer el mal, aunque viniera del mismo Papa)

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