
La lucha por la verdad histórica puede ser a veces dolorosa, larga pero siempre que se luche por ella, llega.
Hace 46 años (nosotros aún ni habíamos nacido) en Buenos Aires, la agrupación Montoneros (peronismo de izquierda), bajo la guía intelectual de Rodolfo Walsh, realizó el atentado contra la policía más grande de todos los tiempos, colocando una bomba vietnamita en un comedor de la Policía Federal Argentina, dejando un saldo de más de 23 muertos.
Durante años, a pesar de que esa misma organización terrorista se había adjudicado el horroroso atentado, la justicia argentina poco y nada hizo al respecto, haciendo gala de esa memoria hemipléjica a la que nos tiene acostumbrados.
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Ayer, 2 de Julio de 2022, luego de cuatro décadas y media y gracias a la insistente lucha de diversos organismos Asociación de abogados por la justicia y la concordia, Afavita, Cruz del sur y demás, pudo realizarse una marcha que agrupó a jóvenes y adultos, a niños y ancianos y a varios familiares de las víctimas de ese atentado que, hasta el día de hoy, pocas veces habían hablado en público.
Varios medios de comunicación rápidamente se hicieron eco:
La derecha diario: https://derechadiario.com.ar/argentina/masacre-en-el-comedor-multitudinaria-marcha-en-el-congreso-para-que-se-haga-justicia-por-el-atentado-terrorista-de-rodolfo-walsh
Obviamente que, los diarios de izquierda, especialmente Página 12, aplicaron la conocida y eficaz «conspiración del silencio».
Por nuestra parte, allí estuvimos y pudimos ver que, lejos de la consigna «no perdonamos, no olvidamos, no nos reconciliamos», existía un clima de verdadera búsqueda de justicia ante tanta crueldad y cinismo (cinismo que llegó a bautizar a una estación de subterráneo -a pocas cuadras del lugar- con el nombre de uno de los ideólogos de la masacre).

– «¡Gracias por haber venido!» – escuchamos que decían unos por ahí.
Y nosotros pensábamos para nuestros adentros:
– «No se dan cuenta de que, quienes debemos estar agradecidos somos nosotros, porque nos están dando la posibilidad de darle un sentido a nuestras vidas más allá del mundanal y cotidiano ruido».
Porque, cuando se habla de «militancia contrarrevolucionaria», una de ellas, es sin duda la de búsqueda de la Verdad; la Verdad que libera. Esa Verdad que, al final de cuentas, a fuerzas de buscarla, termina por encontrarnos y que no es otra que Cristo mismo.
Agradecemos a quienes se hicieron presentes en esta manifestación y a sus organizadores y a las personas públicas, ofreciendo desde ya nuestras oraciones por el perdón de los asesinos, el consuelo de esas familias olvidadas y el eterno descanso de quienes encontraron la muerte, sin siquiera saberlo, en un comedor policial, allá, por el lejano año de 1976.
Y, una vez más,
Que no te la cuenten.
P. Javier Olivera Ravasi, SE
3/7/2022
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