El consejero pontificio dictará cátedra en la Universidad Nacional de Quilmes en un curso de posgrado sobre la “Economía Popular”, cuyo alarmante trasfondo ideológico revela el mismo Grabois en uno de sus libelos:
“La revolución es un sueño eterno, pero no cualquier sueño. Nosotros creemos que ese sueño se puede hacer realidad, porque como decía un gran revolucionario ruso: “Es preciso soñar, pero con la condición de creer en nuestros sueños”. El Che Guevara decía que los revolucionarios debían ser capaces de sentir en lo más hondo cualquier injusticia cometida contra cualquiera en cualquier parte. Por eso somos revolucionarios: porque sentimos el sufrimiento de nuestro Pueblo. Nuestro sueño es un país sin miseria, explotación, ni exclusión social; sin violencia, ni drogas, ni alcoholismo; con vivienda, salud, educación, deporte y cultura para todos; con una patria grande, libre, justa y soberana donde pueda florecer el hombre nuevo. Nuestro sueño es derrotar al capitalismo, superarlo y construir la sociedad nueva, a la que podemos llamar de distintas formas: socialismo criollo, justicialismo del siglo xxi o cristianismo social, orientado al bien común, donde haya una sola clase de hombres (los que trabajan), donde ante cada necesidad exista un derecho y donde los únicos privilegiados sean los niños, los ancianos y los discapacitados.
La revolución no se hace en el aire, ni por la voluntad de unos pocos ni por la capacidad de la conducción. El proyecto revolucionario lo construyen los pueblos; la revolución la hacen los pueblos en su desarrollo histórico, los militantes solamente podemos trabajar para fortalecer el poder popular y aportar nuestras ideas sobre las características que debe tener la nueva sociedad. Y que quede claro: este proyecto no es tarea de un gobierno, sólo será posible cuando el Poder Popular esté en condiciones de superar el poder del capital.
“Toda lucha reivindicativa nace de una contradicción social, pero se detona por un conflicto concreto. Cuando la contradicción se hace carne en un conflicto concreto, la lucha defensiva puede transformarse en ofensiva y la organización puede dar un salto cualitativo”.
http://www.ctepargentina.org/wp-content/uploads/2017/08/WEB-CTEP-R.pdf
No se debe minimizar toda esta venenosa cháchara. Quienes ya tenemos unos cuantos años bien sabemos que siempre hay algún perturbado dispuesto a derramar la sangre por “el sueño de la revolución” .Que no será Grabois, por cierto.
Nota catapúltica : Uno de los docentes es el “compañero de ruta” Gustavo Carrara, obispo auxiliar de Buenos Aires, otros de los engendros que dejará Bergoglio.
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