sábado, 13 de enero de 2024

CRAPIFICACION

 

El Foro de Davos con sus macabras ideas continúa destruyendo las estructuras naturales y sabias que tanto bienestar dieron a la humanidad, fundadas en el orden moral.

Y en el entre tanto, en la mayoría de los países, Argentina abanderada, se acercan las votaciones y todos se pelean por el botín ya devaluado luego de tantas esquilmas. De conocimiento y sabiduría, nada, solo vale servirse del poder. 

Ahora, bien, hay que tener en cuenta que la inflación no es nada más que uno de los tantos problemas que afectan a las familias. 

Si bien la nota que desarrollaré es aplicada a la decadente y corrompida “Corporación Estados Unidos”, como todo hecho de esta índole se traslada rápidamente a nuestra Patria, sedienta de cualquier engendro de entrega.

Es así que todos los hipermercados lo que ofrecen ahora como bienes estupendos de consumo no son nada más que “basura barata”.

El escritor económico  Charles Hugh Smith  ha  advertido repetidamente  que “la " crapificación " de la economía es el resultado natural de un "modelo neoliberal de hiperfinanciarización e hiperglobalización", en el que los fabricantes casi monopolistas producen bienes en masa con los componentes más baratos posibles, mientras que los clientes con pocas opciones de compra se ven obligados a aceptar que pocas compras durarán”.

Uno de los pasos previos, que pasó inadvertido, pero que fue el origen de este maquiavélico plan.

Hace unos años, en varias oportunidades me ocupé de este tema particular, por el cuál se puede dilucidar fácilmente que cada día suman normas de calidad y los bienes producidos duran menos.

Siguiendo con este economista “la "obsolescencia programada", combinada con un mercado libre "solo de nombre", crea un sistema amañado en el que los consumidores intermedios se ven obligados a pagar más con el tiempo, mientras poseen poco que mantendrá el valor por mucho tiempo. Los electrodomésticos que solían funcionar durante décadas ahora apenas superan los períodos de garantía exigidos por la ley. Las herramientas de metal que podrían pasar de una generación a la siguiente ahora tienden a oxidarse antes de que puedan usarse en más de un puñado de trabajos. Cuando los dispositivos electrónicos costosos sobreviven más de dos años, los hogares con problemas de liquidez respiran aliviados. Cualquiera que tenga la edad suficiente para recordar los ataques terroristas del 11 de septiembre puede contar una historia sobre un producto que era mucho más barato, pero mucho más confiable, cuando se compró hace mucho tiempo”.

“Asimismo, el servicio al cliente es más lamentable que nunca. Intenta hablar con un humano real por teléfono. Es casi imposible. La asistencia automatizada ha eliminado la interacción personal de la mayoría de las experiencias de compra. Las gasolineras, los restaurantes de comida rápida y las tiendas de conveniencia han reemplazado a los cajeros humanos con máquinas equipadas con cámaras diseñadas para el autoservicio. Incluso una visita a una tienda de abarrotes o artículos para el hogar ahora requiere rutinariamente el uso de un quiosco de autopago al realizar una compra. Se ha vuelto completamente normal presenciar a las personas luchando con la rutina de sacar todo de sus carritos de compras, escanear cada artículo y colocar la carga en bolsas, antes de volver a tirar todo en los carritos, pagar y barajar. Es un tanto desconcertante considerar que no hace mucho tiempo, empleados serviciales y sonrientes trabajaban arduamente para cuidar todos esos servicios como parte de la relación ordinaria que se mantiene entre una empresa y sus clientes”.

Y la humanidad, en su mayoría, desconcertada sigue al pie de la letra los lineamientos que les propone la “tele”, y no se percata que todos dicen lo mismo, pero con diferencias de matices para cumplir sus órdenes. 

Sino pregúntenle a Tucker Carlson, el periodista más visto de Estados Unidos, pero se salió de la narrativa y lo echaron.

¡La verdad no importa!

                                                                                                             Roberto Franco

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