lunes, 17 de diciembre de 2018

APOSTASÍAS



En el diario “La Nación” de Buenos Aires, el 8 de diciembre de 2018, en la página  25, se insertó una noticia extraordinaria, que ni al periódico citado ni a nadie más- especialmente las autoridades eclesiásticas y las de la Nación- parece haberle preocupado. No obstante, me atrevería a sostener que desde 1515, cuando arribó al Plata don Juan Díaz de Solís, ningún gobernante partícipe de la civilización occidental, había practicado públicamente un acto  religioso pagano. Quienes rigieron este país, a través de los siglos, creyentes o indiferentes, se habían atenido al culto católico, apostólico, romano, conforme  al artículo segundo de la Constitución Nacional de 1853.
 Pues, resulta que el 7 de diciembre de 2018, tal secular tradición fue rota por el gobernador de la provincia de Jujuy, Gerardo Morales, quien se “casó”- digámoslo así- en una ceremonia “andina”, con una ofrenda a la Pachamama, en Purmamarca. Leamos lo que el citado diario expuso:
“se casó (Morales) en una ceremonia andina con su novia Tulia Snopek, ante integrantes de pueblos indígenas de la Quebrada de Humahuaca.
Concurrieron unos 800 invitados, incluidos dirigentes y militantes de la UCR jujeña y referentes de pueblos originarios que llevaron adelante una ofrenda a la Pachamama, (para) pedirle a la tierra que proteja todo lo que esta nueva pareja y familia viva y emprenda, informó Telam”.
Luego agrega que la pareja se trasladó:
“tomados de la mano, al son de una banda de sikuris, hasta un altar (sic) emplazado al  pie de los cerros Los Colorados. Allí envuelto en una manta artesanal pidieron la bendición de la naturaleza para su unión”.
Y concluye:
“La novia lució un vestido blanco diseñado por Javier Salach, mientras que Morales usó un traje clásico, atuendo a los que se les sumaron atributos ancestrales durante la ceremonia. Los acompañaron los guías espirituales Kusi Killa y Wanka Wilika y recibieron una “limpieza energética donde intercambiaron una chuspa (pequeño bolso), semillas, flores y otros elementos”.
Chuspas más o chuspas  menos, así fue la cosa.
Asunto que para mejor interpretarlo cabe glosarlo  con algunos otros datos.
El Gobernador radical-macrista, contador, de ascendencia boliviana, quien declara pertenecer a la religión católica, oportunamente se casó con María Inés Fernández por la Iglesia. Tuvo tres hijos con su esposa, y después -según la Ley de Divorcio civil- se separó de su mujer. En el Senado nacional fue autor en el 2013 del proyecto de la  Ley que  declaró a Jujuy “capital nacional de la Pachamama”. 
Más interesante es el caso de Tulia Snopek. Abogada (¿o escribana?) peronista, hija, sobrina y nieta de gobernadores  peronistas, se casó -según la ley de Divorcio civil- dos veces, la segunda con el abogado tucumano Carlos Marti Coll, con quien mantiene un juicio de divorcio. Litis muy singular, puesto que se tramita en dos provincias, Jujuy y Tucumán, y donde han abundado las acusaciones contra el gobernador Morales por interferir en el fuero jujeño, según las denuncias del abogado de Marti Coll, Guillermo Snopek (h), hermano de la contraparte.
La gobernación de Morales también es sugestiva. Se ha dado la lista de los 25 familiares del Gobernador que son funcionarios importantes. Nepotismo en estado puro. De ellos cabe destacar al Secretario General de la Gobernación, Héctor Freddy Morales, hermano del Gobernador y Walter Rolando Morales, también hermano, Presidente del Instituto de la Vivienda. Sobresalen porque el grupo de Freddy compró 150 hectáreas en Alto Comedero al Banco de Jujuy por 720.000 pesos y las revendió al Instituto de la Vivienda provincial en 30 millones de pesos. Es  decir, el grupo obtuvo una ganancia neta de 4.000 %. Por otro lado, dos son los emprendimientos de obras del Gobernador: el Parque Solar de Cauchari y la empresa de explotación del litio, ambos vinculados a inversiones de China Comunista (lo que explica que fuera Morales quien recibiera al Xi-Jimping, presidente chino cuando el G-20). Sobre lo primero, se han expresado dudas acerca el costo real,  en tanto que con el segundo no hay problema pues el Gobernador ha nombrado  a Tulia Snopek a cargo de esos convenios de las cadenas chinas. A todo esto, el Presupuesto de la Provincia presenta un déficit de 5.300 millones de pesos, y Jujuy ocupa el tercer lugar como provincia más pobre de la República. En la última encuesta el Gobernador presenta una imagen negativa del 36,0 %.
Con respecto al tema de la Pachamama digamos que viene de atrás. El gobernador peronista Eduardo Fellner en la Posta de los Hornillos había consagrado a la Pachamama el mes de agosto. Gerardo Morales designó a Humahuaca capital nacional de la Pachamama. Y organizó en su honor un festival en el RIM 20, con el conjunto Los Huayras. La gente de la Tupac Amaru, de Milagro Sala, por su lado, con Manunkilla y Luisa Calcumil también festejó a la “Madre Tierra”. O sea que con la Pachamama todos -radicales, peronistas y marxistoides- se dan la mano.
Tales los hechos y la situación.
En punto a la valoración, algunos creen que la “boda” de Purmamarca fue una simple fantochada farandulera demagógica, donde el dato llamativo fue el vestido blanco de la doncella (madre de tres hijos, algunos de los cuales no asistieron al acto). Albo como una azucena de pureza, fue diseñado en Buenos Aires (no en Purmamarca) por Javier Salach (quien viste a Juliana Awada).
No obstante, nosotros pensamos que detrás de la payasada de los taquiraris y los sikuris, hay cuestiones muy serias.
Lo primero que salta a la vista es  la devaluación nacional de la familia cristiana indisoluble, a partir de la ley de divorcio que impulsó Raúl Ricardo Alfonsín. De sobra es sabido que para las leyes  católicas no existe el divorcio vincular que pudiera autorizar nuevas nupcias. Se trata de simples concubinatos, cualquiera sea su ropaje civil. Hoy, en la Argentina, la familia tradicional, se cotiza menos que el peso moneda nacional. Si no, véase el comentario del Presidente la Nación, Mauricio Macri, ante el fallo de la jueza Gabriela Seijas, que declaró válido el “matrimonio” entre José María Di Bello y Alex Freyre, en contra de los arts. 172 y 188 del Código Civil (que no permiten el matrimonio entre personas del mismo sexo). El Presidente, que anunció que no apelaría ese fallo, dijo que era “un paso adelante” y les deseó “felicidad” a los sodomitas. Añadiendo que hoy se  aceptan los actos de ellos como “algo natural”, como antes sucedió con el divorcio.
Acá abramos un paréntesis, referido a la familia presidencial.
Hemos citado a Macri. Todo el país sabe de su estado civil; pero para los olvidadizos, refrescamos los datos.
Mauricio Macri estuvo casado, por la Iglesia, con Ivonne Bordeu, con quien tuvo tres hijos.
Se divorció y se “casó” con Isabel Menditeguy.
Se divorció y se juntó con María Laura “Malala” Groba, ex de Vicenzo Palladino.
Se separó y se “casó” con Juliana Awada. Hija de sirios  musulmanes, casada con Antonio Copello, divorciada y “casada” con Bruno Barbier, supuesto conde belga, con quien tuvo su hija Valentina. Divorciada de éste, mantiene con él una buena relación, al punto que la hija de Awada y Macri, Antonia, llama “tío” a Barbier.
Si ese es el cuadro de la pareja presidencial: ¿qué se le puede pedir al nepótico Morales? Si hasta el Papa Francisco los ha recibido como si se tratara de una familia cristiana.
No obstante, no es el problema  de la devaluación  familiar el que aquí nos convoca. El divorcio es un problema moral, que afecta a la familia, institución básica de la sociedad. Por lo tanto, pertenece al orden político natural, y que, en algunos casos, deja el plano privado, cuando como en los antes citados adquiere ribetes escandalosos.
Empero, acá estamos ante un cuestión superior, del orden religioso. Se trata de un cambio religioso. El pase de un cristiano a un culto pagano. Eso se llama abjuración; o sea que coloca al sujeto que lo efectúa fuera de la comunión de los fieles. Tal vez, en alguna circunstancia, no requiera un pronunciamiento expreso de la Iglesia. No es lo que acontece en este caso. Quien ha apostatado pública y reiteradamente (ha anunciado que repetirá la ceremonia en Huacalera, un pueblo de la Quebrada de Humahuaca) es nada menos que el primer magistrado de la provincia de Jujuy. Por eso entendemos que el Sr. Obispo de San Salvador debe proceder a publicar la excomunión “latae sententia” de Gerardo Morales y de todos aquellos que lo han secundado en el susodicho acto pagano. Y, sobre todo, esperamos que no se repita la ofrenda a la Pachamama que se realizó en el Seminario “Presbítero Mayor Pedro Ortiz de Zárate” con seminaristas y formadores. Y que Dios, el verdadero y Todopoderoso Señor del Universo, nos ayude, y auxilie a este pobre país, donde nacimos.

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