ADJUNTO UN NUEVO ARTICULO MIO, TITULADO "EL COSTO DE SALVAR AL GOBIERNO MACRI" (1.12.2018).
Y AGREGO TRES VIDEOS RECIENTES:
1. UNO ES EL DE LA PRESENTACIÓN DE MI LIBRO "PROBLEMÁTICA DE LA DEUDA PUBLICA ARGENTINA" (EN 10 TOMOS), QUE FUE REALIZADA EL 24.11.2018 EN LA FERIA DEL LIBRO DE MAR DEL PLATA GRACIAS A LAS GESTIONES REALIZADAS POR MAURO STEFANI-FRONTINI (QUE ES QUIEN ME PRESENTA EN EL VIDEO). Y LA GRABACION FUE REALIZADA POR PABLO PEKER (EN 2 VERSIONES):
https://www.youtube.com/watch?v=u8PwC_z7lHk
https://drive.google.com/file/d/19DAtjAcmqBMYrJs-5HCZVgBgXGeA871D/view
https://drive.google.com/file/d/19DAtjAcmqBMYrJs-5HCZVgBgXGeA871D/view
2. EL OTRO ES UNA ENTREVISTA REALIZADA CON EL ECONOMISTA EDUARDO LUCITA EL 10.11 EN SU PROGRAMA "MISERIAS DE LA ECONOMIA" (BLOQUES 1 Y 3, QUE ABARCAN LOS MINUTOS 0-20 Y 39-FINAL):
3. UN TERCER VIDEO CORRESPONDE AL PROGRAMA "ESTRATEGIA Y PODER" GRABADO EL 22.10 CON EL VICECOMODORO RICCIARDELLI Y EL GENERAL RACANA:
VA TODO CON PERMISO Y AGRADECIMIENTO POR SU DIFUSION.
CORDIALMENTE.-
HECTOR GIULIANO
BUENOS AIRES, 1.12.2018
EL COSTO DE SALVAR AL GOBIERNO MACRI
Por Héctor L. GIULIANO (1.12.2018)
Hoy el Pueblo Argentino está siendo sometido a los costos y
sacrificios de un durísimo Ajuste Fiscal y Económico – uno de los ajustes más
grandes de su Historia - no para salvataje de las Finanzas del Estado Argentino
sino para sostener la sobre-vida artificial del gobierno Macri hasta fin de su
mandato en el 2019.
La política macrista de Gobernar con Deuda – una política
ruinosa de sobre-endeudamiento sistemático y sin capacidad de repago - llevó al
país en dos años de gestión a un nuevo default; un default producto del fracaso
de su política económico-financiera y que va camino a un nuevo Megacanje o
macro-reestructuración de Deuda pero cuya negociación formal la administración
macrista – con la ayuda del Fondo Monetario Internacional (FMI) y los Estados
Unidos – busca diferir traspasándola al gobierno que surja de las elecciones del
año próximo.
Con la paradoja que el presidente Macri va a recibir el 90
% de los desembolsos de su convenio de
supervivencia firmado con el FMI pero la cuenta la va a tener que pagar el nuevo
gobierno.
LA LÓGICA DEL ACUERDO CON EL FONDO
El nuevo acuerdo Stand-by (SBA) con el FMI de fines de
Setiembre, por 57.000 MD[1] –
después del incumplimiento del SBA original, que había sido suscripto en Junio –
constituye en la práctica un préstamo-puente que le posibilita al gobierno
mantener el pago de los servicios de la Deuda Pública.
Esto es así porque el rol funcional del FMI no es la ayuda
a los Países Deudores sino la ayuda a los Acreedores financieros de esos países,
para que los acreedores no sufran la interrupción del cobro de sus servicios
por las acreencias que tienen contra el Estado.
Para garantizar el cumplimiento de una Política de Ajuste
Fiscal que cumpla este objetivo central, en el caso de la Argentina el Fondo ha
dictado toda una batería de medidas obligatorias a ser ejecutadas por la
administración Macri y ha intervenido las Cuentas Fiscales de nuestro país a
través de un programa que se desarrolla bajo el monitoreo diario de la misión
Cardarelli, que está a cargo de la supervisión de tales medidas a mínimo nivel
de detalle.[2]
Cómo se llegó a esta situación que colocó otra vez a la
Argentina en una situación de dependencia financiera externa total?
Para entender el nudo del problema que condujo a esta nueva
Crisis de Deuda por impago del gobierno Macri y a su necesidad de pedir un salvataje
urgente del FMI como último recurso para sostener su estabilidad financiera y
política hay que tener presente que la Deuda del Estado Argentino es bicéfala,
con deudas igualmente impagables en cabeza del Tesoro Nacional[3] y del
Banco Central (BCRA),[4] que son
como dos caras complementarias de una
misma moneda y cuyos montos de Deuda – que ya eran elevados al fin de la
gestión kirchnerista - fueron llevados a niveles directamente inmanejables por
la administración macrista desembocando en la Crisis de Deuda del 2018 y el
pedido de auxilio al FMI.[5]
Este gran salto cuantitativo u ola de neo-endeudamiento no
fue herencia recibida del gobierno
CFK sino que esto Macri lo hizo,
llevando así al país a una nueva Crisis de Deuda, a un nuevo Default y a una
nueva dependencia del FMI para que lo sostenga por las consecuencias de su
propia gestión y le permita diferir un forzoso nuevo Megacanje hasta después
del 2019.
LA VERDAD SOBRE EL DÉFICIT FISCAL CERO
Se habla mucho del Gasto Público como causa del Déficit
Fiscal pero se omite decir que el principal problema que provoca ese Déficit es
el Gasto Financiero creciente de la Deuda impagable del Estado[6] y del
costo de sus Intereses.[7]
El compromiso de Presupuesto Equilibrado o Déficit Fiscal
Cero asumido por el gobierno Macri con el FMI para el 2019 conlleva una
formulación engañosa.
Cuando se habla del Déficit Cero nos estamos refiriendo al
Déficit Fiscal Primario, esto es, al resultado negativo de Recursos menos
Gastos del Estado Central sin computar los Intereses a Pagar de modo que, por
definición, el Resultado Financiero o Déficit Fiscal real y Total – que sí incluye los Intereses – equivale entonces al
Gasto Público por esos Intereses, que el año que viene es de unos 600.000 M$ (≡
15.000 MD) para todo el Ejercicio y se cubre con Nueva Deuda.
Es decir, que desde el punto de vista de los grandes
números del Presupuesto 2019 se determina en la práctica que el Gasto por
Intereses de la Deuda – directa o indirectamente – se capitaliza por anatocismo
dado que se termina financiando con más Deuda.
Estos Intereses juegan un papel negativo esencial en las
Finanzas del Estado porque los vencimientos de Capital no se amortizan sino que
se cancelan íntegramente con novaciones de Deuda y además todos los años se
toma Deuda adicional.
Con el aumento del stock de la Deuda aumenta en forma más
que proporcional el pago de los Intereses y este proceso retro-alimenta el
Sistema de Deuda Perpetua en que está metido la Argentina.
El aumento extraordinario de la Deuda Pública Macri y sus
Intereses, unido a la mayor dolarización de las nuevas obligaciones contraídas,
agravó aceleradamente el cuadro de situación del Déficit Fiscal[8] y
determinó el empeoramiento del saldo también negativo de la Cuenta Corriente de
la Balanza de Pagos – que pasó de 17.600 MD en 2015 a 31.300 MD en 2017 y
acumulaba un déficit de casi 18.000 MD (17.900) al 30.6 pasado - replanteando
así la vuelta a magnitudes no manejables de Déficits Gemelos (Fiscal y
Externo).
LA QUIEBRA DEL BANCO CENTRAL
Paralelamente al descontrol
de la Deuda del Estado Central el gobierno Macri – bajo la gestión Sturzenegger
– agravó también sistemáticamente el problema de la deuda cuasi-fiscal del BCRA,
que culminó siendo el detonante de la
Crisis de Endeudamiento que estalló en el corriente año por la Bola de Nieve de las Lebac, una bomba financiera creada bajo la gestión macrista
y que llevó al final al pedido de salvataje urgente del FMI para evitar
blanquear el estado de Default en que vive su administración y apuntalar la
estabilidad financiera y política del presidente.
Sólo una mezcla de ineptitud o torpeza del funcionariado y
de corrupción por complicidad institucional con los acreedores financieros del
Estado explican este comportamiento irracional en el daño a los intereses de
las Finanzas Públicas de la Argentina.[9]
Desde el estallido de la corrida cambiaria a fines de Abril la deuda del Banco fue
aumentando vía Lebac, Leliq y Pases Pasivos llevándola a niveles altísimos
El nuevo acuerdo con el FMI contempla ahora la mejora de la Hoja de Balance o cobertura
de la quiebra del Banco Central (BCRA), derivada de este sobre-endeudamiento
del Banco[10]
y la instauración de una independencia de la institución frente al Poder
Ejecutivo basada en el condicionamiento de la Política Económica del Estado en
función de la Política Financiera fijada por el BCRA - según las medidas
comprometidas a cambio del préstamo del FMI - en materia Monetaria, Cambiaria y
Bancaria.
POLÍTICA MONETARIA DEL BCRA
El nuevo acuerdo con el FMI fija el reemplazo de la
fracasada estrategia monetaria de Metas de Inflación – instaurada por la propia
administración Macri – cambiándola por la denominada Base Monetaria Cero, un
eufemismo según el cual se prohíbe la Emisión Monetaria sin respaldo en divisas
de las Reservas Internacionales hasta Junio de 2019.
Este mecanismo deja a la Argentina en una condición
vulnerable porque conlleva un peligro cierto de volatilidad o dependencia muy alta debido a la libertad irrestricta
de movimiento de capitales que sostienen en la práctica los niveles de Reservas
del BCRA.
En el marco de la búsqueda de la citada mejora de la Hoja
de Balance del BCRA – según el acuerdo con el FMI - el Banco se compromete a desarmar la bomba de las Lebac (una bomba
creada igualmente por este mismo gobierno) y para ello se suponía que el
eje de estas acciones fuera el traspaso progresivo de las deudas por Lebac en
cabeza del BCRA a Letras del Tesoro (LETE), en cabeza del Gobierno Nacional.
La idea era que esto descomprimiría el estrangulamiento de
plazos y el mayor costo de los vencimientos y licitaciones mensuales para
renovación de letras del BCRA (que son a 28-30 días y venían pagando tasas
entre el 60 y hasta 70 % de interés anual)
traspasando esos montos a letras del Tesoro, que tienen plazos relativos
más largos y menores tasas de interés (100-200 días y 50-55 % anual
respectivamente).
La realidad, empero, está demostrando que ha ocurrido lo
contrario porque el BCRA ha venido canjeando la gran mayoría de las Lebac por
Leliq, que son títulos del propio Banco, se colocan a sólo 7 días de plazo y
rinden tasas de interés más altas (hoy del 62 % pero que llegaron al 73-74 %
pocas semanas atrás).
Y paralelamente, el mismo BCRA ha incrementado la toma de
Pases Pasivos, que son deudas de cortísimo plazo con los Bancos (entre 1 y 7
días) y pagan tasas igualmente elevadas de interés: del orden del 60 % anual,
que es la tasa de referencia comprometida a los acreedores por el BCRA hasta
fin de este año y con opción a prórroga.[11]
Ergo, el mentado traspaso de las deudas del Banco al Tesoro
no se ha producido – por lo menos, no en la proporción pensada – y el BCRA no
sólo no está eliminando el peso de sus pasivos de corto plazo sino que, por el contrario, lo está agravando al
canjear la mayoría de las Lebac por Leliq y Pases Pasivos antes que por
Letes y Lecap del Tesoro (Letras Capitalizables
mensualmente).
En los hechos, lo único concreto que el gobierno Macri ha
hecho así es haber mutado la Bomba de las
Lebac en Bomba de las Leliq y Pases
Pasivos; con el agravante que las condiciones de estas últimas son peores que las primeras.
LA LUCHA CONTRA
LA INFLACIÓN
Tanto el programa suscripto con el Fondo como la proclamada
política oficial del Gobierno Macri sostienen que el objetivo de la nueva
Política Monetaria es bajar la Inflación; pero pese a las expresiones de deseos
y la venta de expectativas (ilusiones a futuro que la administración macrista
vive vendiendo a la Opinión Pública
desde su asunción en Diciembre de 2015) los niveles reales de Inflación siguen
subiendo muy por encima de las optimistas proyecciones oficiales.[12]
A diferencia de lo que se dice, desde el Gobierno no se está
combatiendo sino que se está promoviendo la Inflación de Precios:
a)
Porque el Gobierno no hace Control de Precios y
deja abierta la libertad de remarcaciones y aumentos discrecionales por parte
de las Empresas (aunque sí hace, en cambio,
Control de Salarios frenando sus incrementos compensatorios).[13]
b)
Porque desde el Gobierno se autorizan aumentos
de Precios y Tarifas de Servicios Públicos desproporcionadamente altos (incrementos
que conllevan en la práctica incluso una sobre-recomposición de atrasos) y que se
trasladan impiedosamente al Sistema de Precios en general.[14]
c)
Porque desde el Gobierno se pagan y se fijan
los pisos más altos del mundo de Tasas de Interés que se transmiten igualmente
a los precios a través del Costo Financiero de las Empresa.
d)
Porque desde el Gobierno – y al revés de sus
políticas declaradas - se aumenta la Presión Tributaria, que también se
traslada a los Precios.
e)
Porque desde el Gobierno se ha producido un
fortísimo proceso devaluatorio y esa devaluación se traslada a todo el Sistema de
Precios.
f)
A contrario sensu, el Estado no se perjudica
con este proceso de suba generalizada de precios porque gracias al denominado
Impuesto Inflacionario – ese mecanismo de exacción impositiva siempre tan
denostado por el pensamiento liberal – los recursos del Fisco no sólo mantienen
su valor sino que incluso los acrecientan.
Esto es, que merced al proceso inflacionario el gobierno
Macri logra una caída de los Salarios Reales – incluyendo Jubilaciones y Planes
Sociales – y aumenta la recaudación de ingresos, con lo que compensa además la
incidencia de menores aumentos del Gasto Público, licuado fuertemente a su vez por
la Devaluación.
Y con el argumento de querer frenar esta Inflación el mismo
Gobierno que la genera sube y mantiene las elevadas Tasas de Interés que
la retro-alimentan, soslayando que el
verdadero motivo de tales altas Tasas no es la lucha contra la Inflación sino
el freno del Tipo de Cambio.
POLÍTICA CAMBIARIA DEL BCRA
La esencia del negocio financiero estructural y permanente
en la Argentina es el arbitraje entre las Tasas de Interés locales – que son un
múltiplo de las internacionales - y el Tipo de Cambio vigente.
En el margen de rentabilidad de este arbitraje reside la
clave de todo lo que pasa en materia financiera, económica y política en nuestro
país.
Las altísimas Tasas de Interés – las más altas del Mundo –
atraen capitales externos especulativos o
golondrina, que lucran con el diferencial de tasas y hoy gozan de la
libertad absoluta de movimientos para entrada y salida del Mercado, una
liberalidad a través de la cual se ha montado una vez más el negocio
irrestricto del carry trade o bicicleta
financiera, que es la antítesis de las Inversiones Extranjeras Productivas
(IED).
Exactamente al contrario de lo que el presidente Macri dice
querer lograr, su política de gobierno no ha hecho sino favorecer este
macro-negocio de arbitraje financiero entre tipos de cambio y tasas de interés
montado sobre el sistema de la Deuda Pública en detrimento de las Inversiones
Productivas, que nunca pueden alcanzar las superlativas ventajas de ganancias y
velocidad de tiempo en las operaciones respectivas.
Con lo que el poder y la magnitud de la Economía Financiera
ha crecido aceleradamente en la Argentina bajo su gestión; y lo ha hecho
inducida, promovida y privilegiada desde el propio Estado.
El nuevo acuerdo con el FMI fija la existencia de un
régimen de Tipo de Cambio con Flotación Libre
y Bandas de Intervención del BCRA, pero qué significa esto en la práctica?:
a)
Tipo de Cambio Libre significa la privatización
institucional del Mercado de Cambios, esto es, que el BCRA no puede intervenir
comprando o vendiendo divisas para no afectar el movimiento de su Oferta y Demanda, con lo que la cotización del Dólar
y toda otra moneda extranjera queda fuera de la regulación operativa del
Estado.
b)
Al BCRA se le permite intervenir sólo cuando el
valor del Dólar se coloca por encima o por debajo de una Banda de cotización
fijada al efecto, originalmente entre 34-44 $ - actualizable mensualmente – y
por un monto limitado a 150 MD diarios.
c)
Fuera de esta banda el BCRA tiene la posibilidad
de aumentar o disminuir el nivel de las Tasas de Interés como alternativa para
influir sobre el Mercado de Cambios, induciendo el clásico pase entre
colaciones financieras de corto plazo en pesos que ofrece el Estado (Lebac,
Leliq, Letes, Lecap u otros instrumentos públicos) y en moneda extranjera
(básicamente Dólar); pero tales niveles de tasas deben ser hoy convalidados por
la aprobación del FMI.
En función de este arbitraje regulado la Argentina, así
como ha perdido el manejo propio de su Política Monetaria ha perdido también el
manejo de su Política Cambiaria, lo que deja completamente librado al Mercado –
que son los grandes operadores nacionales e internacionales que lucran con el
negocio de bicicleta financiera – el
juego del valor de las divisas y, consecuentemente, el nivel de nuestras
reservas internacionales.
Porque los capitales especulativos que ingresan para
obtener las ganancias extraordinarias por arbitraje que les ofrece el BCRA y
también la Tesorería aumentan transitoriamente el stock de las Reservas pero
las dejan expuestas a una corrida cambiaria que puede producirse en cualquier
momento, lo que representa un cuadro de dependencia monetaria y cambiaria total
para la Argentina.
Es la trampa financiera perfecta: si el BCRA no mantiene su
régimen de altas tasas de interés los capitales financieros migran al Dólar y
con ello provocan un doble efecto: disparan su cotización en el Mercado y
merman las Reservas del BCRA; y con ello se cae la estabilidad de la Política
Financiera.
Notablemente, todas las voces que claman a diario contra
las Empresas que viven del Estado –
Proveedores/Contratistas privilegiados, grupos corporativos beneficiarios de
las licitaciones públicas, Capitalismo de Amigos, etc. - nada dicen ni se
escandalizan por estos macro-negociados financieros que se desarrollan al
amparo del Sistema de la Deuda Pública Perpetua.
POLÍTICA BANCARIA DEL BCRA
Los Bancos y Entidades Financieras en general, incluyendo
los grandes Fondos de Inversión – nacionales y extranjeros – que operan en
nuestro país, son los principales actores de estos negocios monetarios y
cambiarios derivados del Sistema de Endeudamiento del Estado.
Conforme los lineamientos desarrollados en función del
nuevo acuerdo con el FMI a partir de Octubre los Bancos han pasado a ser los
destinatarios de la conversión de Lebac a Leliq – aparte de los fondos
excedentes que se derivan a Letes y Lecap del Tesoro – pueden intermediar en
este rubro de negocio con fondos de inversión, empresas y/o grandes
depositantes con los que se fondean, pueden integrar sus encajes indisponibles
con Leliq (lo que introduce una vulnerabilidad dentro del régimen de encajes obligatorios),
pueden continuar su operatoria – hoy sumamente elevada – en Pases Pasivos,
mantienen el privilegio de las Letras Overnight a través de las cuales el BCRA
les remunera sus saldos diarios de Caja y cuentan así, en definitiva, con una
posición preferencial dentro del esquema de las Finanzas del Estado.
No es casual que bajo este régimen de subsidios y
privilegios el Sector Financiero-Bancario sea el ámbito donde, en medio de la
Recesión Económica más grande de los últimos tiempos, se logren récords de
ganancias (cosa que ya ocurría bajo la administración Kirchner pero que se
potenció a niveles insospechados con la nueva administración Macri).
DEUDA Y SISTEMA FINANCIERO
El Sistema de la Deuda Pública Perpetua constituye un
mecanismo de endeudamiento permanente y sin capacidad de repago donde el Capital
o Principal se refinancia continuamente mientras se toma más Deuda y con ello
crece más que proporcionalmente la cuenta de Intereses a Pagar.
Estos Intereses son en la actualidad el principal rubro de
Gasto Público neto y el factor determinante del Déficit Fiscal; y este Déficit
– en un perfecto círculo vicioso - se cubre con más Deuda.
El préstamo Stand-by del FMI – a cambio del Plan de Ajuste
Fiscal en curso – tiene una finalidad expresa por parte de las autoridades del
Fondo (Christine Lagarde) y del gobierno Macri y es que dicho crédito actúe
como disparador de la confianza que
permita al Estado Argentino volver a los mercados internacionales de Capitales,
es decir, para volver a endeudarse.
El detalle reside
en que todavía no se conoce cómo y cuándo el gobierno argentino (el gobierno
futuro, no el actual) va a devolver este préstamo para poder luego acceder otra
vez al Mercado de Deuda Mundial.
Se entiende que el objetivo primario del gobierno Macri,
merced a esta red de actores e intereses financieros es comprar el tiempo que le queda para poder completar su mandato
difiriendo con ello el momento de una futura nueva reestructuración o Megacanje
que deberá ser afrontada por el nuevo gobierno electo en el 2019.
Pero el apoyo recibido y el tiempo que transcurra no es
neutro porque en este período que le resta el presidente Macri tiene todavía
que hacer más y pesadas concesiones y, sobre todo, sostener la sangría
financiera que el Sistema de la Deuda le exige y que hoy le cuesta al país –
entre Gobierno y BCRA – más de 3.000 M$ por día sólo de Intereses.
Son las consecuencias inexorables de dependencia financiera
estructural e institucional que el Sistema de la Deuda Perpetua les impone a
los países cuyos gobiernos dependen del apoyo financiero externo para poder
mantener su supervivencia política.
Lic. Héctor L. GIULIANO
Buenos Aires, 1.12.2018
Archivo: GIULIANO ARTICULO 2018 12 01 SALVATAJE MACRI
[1]
Las abreviaturas MD/M$ y B$
significan Millones de Dólares/Pesos y Billones de Pesos respectivamente y se
expresan siempre con redondeo, razón por la cual pueden darse mínimas
diferencias entre totales y sumatoria de términos. El signo (≡), que se utiliza
para indicar las conversiones de moneda, significa equivalente a.
[2] Ejemplo: el Memorándum de Entendimiento
fija que el gobierno argentino debe informar diariamente el tipo de cambio, las
tasas de interés de todos los títulos de la deuda emitidos por el Tesoro y por
el BCRA, los totales de emisión monetaria, los depósitos en bancos, los encajes
requeridos, las asistencias de liquidez, las tasas de interés activas y
pasivas, las posiciones en moneda extranjera, los saldos y la hoja de balance
del BCRA; además de toda una lista de informaciones mensuales a ser provistas
igualmente por las autoridades a la misión del Fondo para su control de
cumplimiento de las condicionalidades del préstamo Stand-by pactado con nuestro
país.
El nuevo
acuerdo con el FMI – del 17.10.2018 – agrega un cronograma pormenorizado de las
medidas a cumplir por parte del gobierno argentino y tiene vigencia hasta Junio
de 2021.
[3] El gobierno Macri heredó de la gestión
Kirchner una Deuda Pública de 252.000 MD y al 30.6.2018 – según la última
información oficial disponible – este monto es de 340.600 MD (≡ 9.8 B$), lo que
da un aumento de 88.600 MD.
La Deuda
colocada por la administración Macri, sin embargo, ha sido realmente mucho
mayor en todo este período – se estimaba entre 140 y 150.000 MD antes de los
desembolsos del FMI – pero los saldos fueron fuertemente amortiguados por la
gran licuación de las deudas en pesos (expresadas en dólares) como producto de
las devaluación registrada sobre todo durante el corriente año.
Con la
importante observación que la gran mayoría de esta deuda en pesos, así
desvalorizada en dólares, corresponde a la Deuda intra-Estado en poder del
Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la ANSES, que es la plata de los
jubilados.
[4] La Deuda cuasi-fiscal de corto plazo
del BCRA en la actualidad (23.11.2018) es de unos 2.0 B$, equivalente a 52.000
MD: 1.915.400 M$ (≡ 51.900 MD), resultado de sumar Lebac/Leliq por 675.400 M$
(≡ 18.300 MD), Pases Pasivos por 415.800 M$ (≡ 11.300 MD), Otros Pasivos
(básicamente Swap con China) por 360.900 M$ (≡ 9.800 MD) y Encajes en Moneda
Extranjera de los Bancos depositados en el BCRA por 463.300 M$ (12.600 MD)
[5] La deuda conjunta de Tesorería y BCRA
constituye el grueso de la Deuda Pública Nacional pero no es la deuda completa
del Estado Argentino.
Esta
Deuda Total se desconoce porque las autoridades la mantienen en secreto. Sólo
se tienen los datos citados del Gobierno Central y del BCRA, y también – aunque
con información menos actualizada – los de la Deuda de las Provincias (que al
31.12.2017 era de 640.000 M$ ≡ 34.000 MD).
Nunca se
suministran datos consolidados acerca de la Deuda de Municipios, Empresas
Oficiales, Organismos Nacionales, Fideicomisos Públicos y Deudas por Juicios
contra el Estado con sentencia en firme.
Esta
observación es importante porque el alcance del acuerdo suscripto con el FMI –
además del Tesoro y el BCRA – abarca a las Provincias y a las relaciones del
Estado Central con todos los organismos del Sector Público Nacional.
[6] La situación de Insolvencia del Estado
Argentino está reflejada en las leyes de Presupuesto aprobadas por el Congreso.
El
Presupuesto original del corriente año (2018) contemplaba para este ejercicio
vencimientos de Capital de la Deuda por 66.600 MD, que se refinancian en su
totalidad – hasta el último centavo – y la toma de deuda nueva por 46.400 MD;
en total, un Endeudamiento Público por 113.000 MD.
Estas
proyecciones han variado ahora significativamente debido a la incorporación de
la nueva deuda con el FMI, con desembolsos de 28.200 MD este año – 15.000 en
Junio, 5.600 en Octubre y 7.600 en Diciembre - más el traspaso (todavía por
montos no determinados) de gran parte de la deuda por Lebac del BCRA a Letras
del Tesoro (LETE) y ahora también LECAP (Letras Capitalizables del Tesoro), así
como por el otorgamiento de nuevos préstamos y/o adelantos de desembolsos de
créditos vigentes por parte de los Organismos Multilaterales de Crédito (OMC:
Banco Mundial, BID y CAF).
Para el
año que viene el Presupuesto aprobado prevé vencimientos de Capital de la Deuda
Pública por 50.700 MD y Endeudamiento Público por 77.400 MD, lo que implica un
aumento del stock de la Deuda de 26.700 MD; pero a este importe hay que sumarle
otros 20.000 MD de Deuda de corto plazo por Letes, lo que da un total de
incremento de la Deuda del Estado Central de 46.700 MD (prácticamente igual al
de este año y superior al promedio anual del bienio macrista 2016-2017, que da
más de 40.000 MD de aumento de Deuda por año).
A este
monto habría que agregarle ahora los nuevos desembolsos del FMI y de los OMC
previstos para el 2019, así como las variaciones que correspondan a las
colocaciones de Letras/Bonos para absorber el traspaso de Lebac y eventualmente
Leliq del BCRA por parte del Tesoro para poder tener una idea de las reales
proyecciones de aumento de la Deuda durante el año que viene.
De hecho,
el Congreso ha aprobado una Ley de Presupuesto para el Ejercicio 2019 cuyos
montos exactos todavía no están claros: no se sabe si estos nuevos rubros de
deuda han sido incorporados o no totalmente, no se sabe si el Programa
Financiero 2018-2019 - modificado a posteriori del envío del Proyecto de Ley
original (lleva fecha 26.9) – fue debidamente analizado e incluido en el mismo
y no se sabe si tales cifras de endeudamiento son consistentes con los números
totales y desagregados de las planillas anexas al proyecto.
Y tampoco
se sabe si los números de este Presupuesto y de las proyecciones ajustadas para
el Ejercicio 2018, que está en curso, son coincidentes con los compromisos
firmados con el FMI porque los acuerdos respectivos no han sido dados a conocer
hasta la fecha por el gobierno Macri.
[7] Los Intereses a Pagar durante el
corriente año (Ley de Presupuesto 27.431) suman 406.500 M$ (≡ 21.100 MD, al
tipo de cambio previsto de 19.30 $/US$).
Una
tercera parte de estos Intereses – 122.600 M$ - no se pueden pagar y se
capitalizan por anatocismo, esto es que se financian transformándolos en
Capital y rinden así nuevos intereses, por el mecanismo del Interés Compuesto.
Para el
2019 el Gasto por Intereses prácticamente casi se duplica en pesos ya que sube
a 746.400 M$ (≡ 18.600 MD, al tipo de cambio previsto de 40.10 $/US$) de los
que unos 600.000 M$ (589.400 M$ ≡ 15.000 MD) se pagan y los 157.000 M$ (≡ 3.900
MD) restantes se capitalizan.
[8] La administración macrista aumentó en
forma acelerada la Deuda Pública Externa y la Deuda Interna en moneda
extranjera y/o deuda en pesos indexada por tipo de cambio, lo que llevó a una fuerte
dolarización del endeudamiento del Estado (Estado Nacional y también
Provincias).
Al 30.6
de este año la Deuda Externa – según criterio de residencia del acreedor – es
oficialmente el 46 % de la Deuda Pública Total mientras que a fines del 2015
era el 28 %.
Pero
según Tipo de Moneda el 25 % de la Deuda está hoy en Pesos y el 75 % en Moneda
Extranjera (lo que se explica por la elevada proporción de la Deuda Interna en
Dólares).
La
extranjerización/privatización de los Acreedores de la Deuda también ha crecido
en forma relevante bajo la gestión Macri: hoy el 48 % es Deuda con Terceros (45
% Acreedores Privados y 13 % Organismos Multilaterales/Bilaterales) y el 42 %
es Deuda Intra-Estado mientras que a fines de 2015 ésta era del 57 % del Total.
El
indicador Deuda/PBI (el ratio normalmente más utilizado para evaluar el peso
relativo de la Deuda (aunque muy discutible desde el punto de vista
estrictamente financiero) era a fines de 2015 del 53 % mientras que al 30.6 ha
subido al 77.4 %, se estima que hoy pasa el 80-85 % y para fin de año podría
superar el 100 % del PBI.
[9] Las autoridades encubren en principio
estas maniobras de sobre-endeudamiento fiscal y cuasi-fiscal, en complicidad
fáctica con los acreedores financieros, no dando a conocer ni permitiendo el
acceso a las informaciones con las que se puedan identificar a estos Acreedores
del Estado, sean tenedores de títulos públicos de cualquier tipo (nacionales –
en letras y bonos - provinciales, del BCRA y/o de otros entes u organismos
oficiales), no informando sobre los fondos especulativos que ingresan y egresan
del país, no identificando los bancos que intermedian en las operaciones de
carry trade o bicicleta financiera que sostienen toda la operatoria del BCRA,
no informando sobre los compradores de los dólares que vende el BCRA ni sobre
los titulares de contratos de Dólar Futuro que se siguen suscribiendo, ni sobre
los tenedores de Lebac, Leliq y Pases Pasivos, ni sobre los Títulos Públicos en
cartera de los Bancos (Estatales y Privados), ni sobre los montos por entidad
en la integración con letras de los Encajes Bancarios Indisponibles, etcétera.
No existe
la más mínima transparencia en lo
tocante a este tipo de informaciones que permita llegar al conocimiento de los
actores de las operaciones financiero-bancarias del Estado porque todo lo
relativo al problema de la Deuda Pública, por definición, es materia secreta.
Empero,
ni el Gobierno, ni la Clase Política, ni los voceros del establishment ni la
prensa en general dicen media palabra al respecto.
[10] El stock de Lebac era de 346.300 M$ al
7.12.2015 – fin del gobierno CFK - y llegó a un pico de 1.383.700 M$ (1.38 B$)
a fines de Marzo de 2018, es decir, que
el titular del BCRA Sturzenegger multiplicó el saldo inicial por 4.
Al tipo
de cambio de 20.14 $/US$ en ese momento (al 31.3) el valor de estas letras
equivalía a 68.700 MD.
A
posteriori, con la macro-devaluación producida a partir de Mayo el stock en
pesos de Lebac/Leliq (que son Lebac a 7 días y se colocan sólo en bancos) tuvo
una fuerte licuación expresada en dólares, lo que redujo el valor del saldo,
que actualmente (al 23.11) es de 675.400 M$ (≡ 18.300 MD al tipo de cambio de
36.89 $/US$).
A esto,
sin embargo, cabe agregarle el importante saldo creciente de Pases Pasivos, que
suma 415.800 M$, también al 23.11 (≡ 11.300 MD), y está constituido por
obligaciones del Banco a sólo 1-7 días de plazo.
La
macro-devaluación licuó gran parte de la deuda del BCRA en pesos pero tal
devaluación se hizo al costo de disparar las tasas de interés pagadas por el Banco
a un nivel astronómico, del orden del 70-60 % anual por Lebac/Leliq y Pases
Pasivos en el Mercado Secundario y en las subastas y operaciones diarias con
los bancos respectivamente.
[11] A la deuda del BCRA por Lebac/Leliq,
efectivamente, hay que sumarle el stock paralelo (igualmente creciente) de
Pases Pasivos del BCRA, que son operaciones a sólo 1 y 7 días de plazo y pagan
la misma tasa de referencia del 60 %, que es el piso garantizado a los
tenedores de Leliq.
Actualmente,
sumando los saldos al 23.11 de Lebac/Leliq (675.400 M$) y Pases Pasivos (415.800
M$) la deuda conjunta a corto y cortísimo plazo del BCRA da 1.091.200 M$ (1.09
B$ ≡ 29.600 MD).
Con un
piso de tasas de interés hoy del 60 % esto significa más de 1.800 M$ por día (son
654.700 M$ en un año) ó 54.600 M$ por mes.
El BCRA
ha ido convirtiendo así su Bomba de las
Lebac - letras en pesos a 30 días promedio de plazo - en Bomba
de las Leliq, que son Lebac a menor plazo (7 días) y pagan mayores tasas,
superiores al 60 % anual (que llegaron al 73-74 % hace pocas semanas y que
equivalen a tasas efectivas mayores al 100 % anual).
Y a esto
hay que agregar los Intereses que paga el Tesoro Nacional, que son superiores a
los 1.100 M$/Día presupuestados para el 2018 (una cifra ya desactualizada porque
las tasas han tenido un aumento sustancial en lo que va del ejercicio), lo que
nos da un total de intereses diarios (BCRA + Tesorería) de unos 3.000 M$ por
Día (más de 2.900) o su equivalente de 87.000 M$ por Mes (más de 1.0 B$ en un
año, sólo de Intereses ≡ 27.000 MD).
Notablemente,
el préstamo total del FMI – que es por 57.100 MD nominales o 56.300 MD reales
(al tipo de cambio Dólar/DEG-Derechos Especiales de Giro, que es la moneda de
cuenta usada por el Fondo) – equivale a la cobertura del pago de intereses
conjuntos del Tesoro y del BCRA de dos años (el bienio 2018-2019) si se
mantuvieran las condiciones actuales de títulos, plazos y tasas de interés.
[12] Contra una proyección presupuestaria
original del 10-15 % de Inflación anual para el 2018 el dato ajustado del
Ministerio de Hacienda para este año consignado en el Mensaje del Proyecto de
Ley de Presupuesto 2019 es del 32.6 % pero este número ha quedado muy por
debajo de las estimaciones actuales, que dan un 45-48 % o más de Inflación 2018.
La
proyección oficial para el Ejercicio 2019 es una Inflación del 23 % (un 34.8 % promedio,
con arrastre estadístico).
[13] La caída de los Salarios Reales en el
corriente año 2018 es del 10-15 % según los sectores de actividad, producto de
ajustes salariales promedio del orden del 30 % contra una Inflación proyectada
no menor del 45 %.
La
situación es peor todavía en el caso de Jubilados/Pensionados, a raíz de la
Reforma Previsional de fines del 2017 – que está impugnada por
inconstitucionalidad ante la Corte Suprema de Justicia – y afecta igualmente
por desactualización o sub-indexación a los Planes Sociales.
[14] En lo que va del año – a Octubre de
2018 – el aumento promedio de Precios/Tarifas se ha incrementado muy por encima
de la Inflación promedio (en algunos casos, prácticamente la duplica).
Estos
aumentos repercuten doblemente en el bolsillo de la gente: primero como
usuarios directos y luego como producto del traslado a precios por parte de las
empresas (caso peajes y tarifas de servicios públicos en general).
Lo mismo ocurre
con el traslado a precios de la mayor parte de la Presión Tributaria y del
Costo Financiero de las Empresas por la suba de las Tasas de Interés.
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