| 10 febrero, 2020

A quien también llaman Sánchez Horrendo.
Enlazo un artículo de Wanderer y añado un comentario de Bernardino Montejano que contribuye a retratar a ese repugnante personaje:
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«El obispo Sánchez Sorondo es discípulo del padre Luis María Echeverry Boneo gracias a quien recibió una buena formación; otros discípulos van desde el excelente padre Morad hasta el repelente obispo de San Rafael, pero un día ese obispo para quien China es hoy un modelo de concreción de la doctrina social de la Iglesia, traicionó lo que era, pensaba y sentía.
Por suerte los Sánchez Sorondo son muchos y una sobrina suya, la Hermana Cecilia María de la Santa Faz (Carmelita Descalza) murió muy joven en olor de santidad en el Carmelo de Santa Fe.
El obispo es hijo del Dr. Marcelo Sánchez Sorondo, durante un tiempo modelo de católico y nacionalista, en sentido criollo, no catalán, vasco, ni gallego, director del periódico «Azul y Blanco» que llegó a tirar 100.000 ejemplares y del cual fuimos modestos colaboradores.
Pero un día también el padre empezó a cambiar cuando motivó a unos jóvenes a fundar el «Circulo del Plata» y así dos de ellos, Luis Rivet y Enrique Graci Susini llegaron un día a mi escritorio para ofrecerme la presidencia. Pero no había pasado una semana cuando volvieron «con la frente marchita» para decirme que me había vetado Sánchez Sorondo por ser «díscolo, poco dúctil y demasiado independiente».
En mi lugar designó a Juan Manuel Palacio y como escribe Enrique Graci Susini «al poco tiempo el Círculo era el reducto de Marcelo Sánchez Sorondo , la única actividad era un puchero (cocido) semanal y los jóvenes habían desaparecido» («No me arrepiento ni olvido», Buenos Aires, 2019). Sin embargo, la entidad sirvió para blanquear siniestros personajes como el general uruguayo Liber Seregni, fundador del Frente Amplio, «el tupamaro amigo de Perón». Esto lo denunciamos en «Cabildo» n°1, 17/5/1973, dirigida por Ricardo Curutchet.
O sea el obispo tiene a quien salir, es digno hijo de su padre, aunque peor que él, por su estado clerical y sus consecuencias sacrílegas».
Por suerte los Sánchez Sorondo son muchos y una sobrina suya, la Hermana Cecilia María de la Santa Faz (Carmelita Descalza) murió muy joven en olor de santidad en el Carmelo de Santa Fe.
El obispo es hijo del Dr. Marcelo Sánchez Sorondo, durante un tiempo modelo de católico y nacionalista, en sentido criollo, no catalán, vasco, ni gallego, director del periódico «Azul y Blanco» que llegó a tirar 100.000 ejemplares y del cual fuimos modestos colaboradores.
Pero un día también el padre empezó a cambiar cuando motivó a unos jóvenes a fundar el «Circulo del Plata» y así dos de ellos, Luis Rivet y Enrique Graci Susini llegaron un día a mi escritorio para ofrecerme la presidencia. Pero no había pasado una semana cuando volvieron «con la frente marchita» para decirme que me había vetado Sánchez Sorondo por ser «díscolo, poco dúctil y demasiado independiente».
En mi lugar designó a Juan Manuel Palacio y como escribe Enrique Graci Susini «al poco tiempo el Círculo era el reducto de Marcelo Sánchez Sorondo , la única actividad era un puchero (cocido) semanal y los jóvenes habían desaparecido» («No me arrepiento ni olvido», Buenos Aires, 2019). Sin embargo, la entidad sirvió para blanquear siniestros personajes como el general uruguayo Liber Seregni, fundador del Frente Amplio, «el tupamaro amigo de Perón». Esto lo denunciamos en «Cabildo» n°1, 17/5/1973, dirigida por Ricardo Curutchet.
O sea el obispo tiene a quien salir, es digno hijo de su padre, aunque peor que él, por su estado clerical y sus consecuencias sacrílegas».
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