martes, 4 de febrero de 2020

Una visión de la Iglesia argentina


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Un lector amigo me envía el siguiente análisis de la realidad eclesial de aquella nación.
No conozco al firmante del informe ni soy especialista en lo que allí acontece aunque no me faltan lecturas ni amigos de  allí por lo que, dentro de su brevedad, me parece de interés el texto que os transcribo.
Ni que decir tuene que queda abierto a las puntualizaciones que estimen convenientes caso de que crean que proceden.
«Pregunta: ¿la mayor dificultad que afronta nuestro país es la económica? Una respuesta positiva mostraría que quien esto creyera sería un crudo materialista. Creo que la mayor dificultad que enfrenta y aflige a la Argentina, es de orden espiritual, religioso.
Nacida nuestra Patria en la fe católica, el debilitamiento de las raíces cristianas debilitó también a la nación. Para no aburrir al lector con la historia del decaimiento de la fe señalaré algunos hechos que lo muestran en las últimas décadas:
1) Al crecimiento constante y firme de la Acción Católica, el Episcopado Argentino lo desvió empujándolo hacia la Democracia Cristiana con los resultados interesantes de haber declinado hacia la izquierda este partido.
2) Durante mucho tiempo el Episcopado Argentino tenía “arreglos” con los distintos gobiernos, así quedó “atado con riendas de oro” al gobierno de turno.
3) El pueblo fiel no fue tenido en cuenta sino en tanto y en cuanto aportaba dinero o hacía “de petiso de los mandados.” Los mejores se alejaban tristes de las parroquias.
4) Se combatió, se calumnió, se castigó , se silenció a hombres santos y eminentes de la Iglesia: P. Castellani, P. Julio Meinvielle, P. Garcìa Vieyra OP., P. Petit de Murat OP., y seguiría la lista. Se calumnió y silenció a hombres como Jordán Bruno Genta, Carlos Sacheri, Los Hermanos Irazusta, Carlos Ibarguren, Vicente Sierra y muchos otros por el delito de enseñar la verdad y no ser obsecuentes.
5) Salvo dos o tres obispos, el resto atacó, calumnió, difundió noticias falsas durante años, y finalmente logrò destruir, muerto Mons. Adolfo Tortolo, al Seminario de Parana, el último y más preclaro formador de sacerdotes que hubo en el último siglo.
6) Desde los años del Vaticano II se degradó la religión en todo sentido, especialmente en los sacramentos, promoviendose el muchachismo y el populismo entre los fieles, a tal punto que hoy, no ya en las escuelas primarias o secundarias, sino en las universidades “católicas” se ignora el catecismo y se ridiculiza la teología moral, pero eso sí, se junta plata.
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7) Como fruto de la destrucción del Seminario de Paranà y la decadencia de los obispos: a) El “sacerdote modelo” según  Mons. Karlic, el mismo que se encargó de la destrucción del Seminario de Paranà, era el P. Illarraz, hoy condenado por pedofilia. Por otra parte: b) El “teólogo” de los obispos, consultor y guía de la Conferencia Episcopal Argentina, Mons. Maccarone, filmado en sus relaciones con un taxi boy, fue colmado de elogios en la Misa de despedida, y por otro lado, Mons. Bergoglio sacó de una parroquia a un excelente sacerdote por haber descripto en un sermón cómo se castigaba siglos atrás a los émulos de Maccarone.
8) La complicidad activa con el marxismo terrorista y asesino, los subversivos de los años ‘70 queda certificada con la proclamación del martirio (falso de toda falsedad) del obispo montonero Angelelli. Si la corrupción de lo mejor es lo peor, la corrupción gradual y constante desde hace tanto tiempo del Episcopado Argentino que ha contagiado a algunos fieles, nos demuestra que la causa fundamental de los problemas de nuestra patria es la degradación de la religión católica, llevada a cabo por quienes deberían ser sus más altos y eminentes sostenedores.
Carlos Félix Gauna»
Solo añadiré que la vergüenza del Sánchez Orondo es un ejemplo más de la degradación católica argentina.

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