
Mientras que algunos no han cambiado nada (como la diócesis de Portland, EE.UU.) y otros han querido imponer la comunión en la mano, hay quienes prefirieron hacer lo contrario.
Es la libertad de los hijos de Dios.
Que no te la cuenten…
P. Javier Olivera Ravasi, SE

PD: Dejamos aquí, la serena y sopesada reflexión de nuestro amigo, el de Campeche, México. Vale la pena oírla. Dejamos el link de descarga
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