no por lo que Usted entiende.
Denes Martos
¿Vivimos un
tiempo de crisis?
Pareciera
que no, o por lo menos se minimiza o se desvía la atención de las causas graves para la vida y la libertad de los seres
humanos.
Pero,
para comenzar relato la realidad de un amigo que vive en una pequeña ciudad,
donde todavía no llegaron las nefastas empresas extranjeras.
Dice,
acá la vida sigue igual, los viejos compramos nuestras cosas, y a algunos que
no pueden moverse el almacenero le manda los pedidos y el farmacéutico le
alcanza los remedios. A la noche el club está lleno de vecinos que toman la
copa, juegan a las cartas o al billar.
¡El
coronavirus no entra!
Eso
sí, un porteño se hizo una casa muy linda y viene de vez en cuando con su
familia, amigo de todos.
Lo
llamamos y le dijimos, por ahora no vengas, a ver si nos traes la peste.
¡Parece
muy simple hacer las cosas bien!
Pero
para ello se necesita una comunidad armónica, solidaria, donde el sedentarismo
no por carencia de recursos, sino por convicción sea la esencia.
Pero
no, el egoísmo está inserto definitivamente llevado de la mano por la
globalización.
Y
así, muchos, hasta ya desatada abiertamente la pandemia se fueron y volvieron
sin el menor respeto por los demás. La cuarenta impuesto no fue cumplida, sino
estas graves consecuencias no estarían a la vista.
Todo
esto, acompañado por un ministro de salud complaciente o cómplice.
Esta
negligencia en su reconocimiento de la pandemia fue por ignorancia o
premeditada?
Y
ante esta situación, los mayores que no tienen a nadie que los ayude, deben
acudir a extraños para conseguir lo necesario.
En este punto
surge la respuesta a tantas décadas de latrocinio, en las cuales silenciosa y
solapadamente se fue destruyendo la
trama social comunitaria.
Ante
la ignorancia o complacencia dirigencial, se fueron introduciendo los
mecanismos de reeducación de masas propios del Instituto Tavistock y la Escuela
de Frankfurt, entre otros, relegando la educación fundada en valores, e
incorporando, entre otras actividades, eventos festivos ajenos a la
idiosincrasia de nuestro pueblo.
Entonces,
en este entorno, fueron avanzando las fuerzas de ocupación – multinacionales de
cualquier laya y origen. Y se fueron – silenciosamente – apoderando de las
áreas económicas que equitativamente estaban distribuidas entre pequeños
comerciantes.
Estos
fueron sumisamente desapareciendo, y de más de quinientos sólidos y solidarios comercios de almacenes, hoy están reducidos a
la mínima expresión.
Eran,
no solo la vía de sustento de la familia, sino también la vía de financiación –
muchas veces -de las familias, pero vinieron estos engendros multinacionales y
arrasaron con todo, al unísono de la desculturización, del hedonismo, del
consumismo, reducido todo en el egoísmo.
En
este contexto decir o defender la Verdad, te convierte en un ser egoísta,
resentido, lo cual es comprensible. Te
invierte el sentido de las palabras.
La
estratagema de estos organismos creada para la destrucción y el sometimiento de
la gente, fue acompañada por un mecanismo a través de uno de los medios más
perversos – la publicidad – para que pudiera
suavizar esta hecatombe en los comercios minoristas.
Ese
mecanismo tenía una finalidad doble, frenar la venida de hijos al mundo, y al mismo
tiempo promocionar lo que sería un bum posterior: la posesión y entretenimiento
de las mascotas. Por otro lado esto sirvió para que esa pérdida de las
actividades económicas esenciales para la comunidad no fuera tan traumática en
los pequeños y medianos comerciantes.
Se
vieron en la obligación para no desaparecer definitivamente, dedicarse a la
venta de productos para las mascotas.
Y
así el gran comercio esencial de la vida comunitaria, se transformó en algo
anónimo, sin ningún tipo de contacto afectivo, como era antes, provocando la
necesidad de contar con el dinero suficiente.
Pero
no hay problemas, los mismos antros de comercialización, sino te alcanza el
dinero, te ofrecen, a través de otros de sus engendros, las tarjetas de
crédito, y por si fuera poco, también para los más pobres, aparecen los
descarnadores que te ofrecen dinero con el solo documento.
Así
el ingreso de las familias, como parte del producto bruto interno cayó ostensiblemente.
1971
|
1991
|
2010
|
2018
|
|
Renta
|
32,0
|
18,3
|
25,2
|
21,7
|
Salario
|
53,0
|
49,2
|
34,2
|
29,7
|
Beneficio
|
8,0
|
22,7
|
21,9
|
21,9
|
Interés
|
7,0
|
9,8
|
18,7
|
26,7
|
La
usura y el beneficio de los grandes empresarios, que no dejan nada acá, creció
del 15 % al 48,6 %, es decir un 324 %.
A
su vez, una parte importante de la renta de la tierra también se va y que es lo
que queda?
¡Cómo
no va haber pobreza y miseria!
Para
los que llenaban páginas endiosando la globalización, ahora tienen que padecer
un encierro, porque este virus se les metió por la puerta de atrás de la
bendita globalización.
Chesterton afirmaba que el capitalismo es una
herejía porque, en lugar de mirar las cosas creadas y ver que son buenas (como
hizo Dios en el Génesis), las mira y ve que son bienes. Todas las flores, todos
los pájaros, todas las puestas de sol, todos los riscos y cumbres nevadas,
todas las estrellas puestas en venta, cada una con su precio correspondiente. Y
la plaga del turismo globalista representa la estación última de esa herejía
monstruosa, poniendo el mundo entero en liquidación, para disfrute de
consumidores insaciables.
Y
éste, el turismo globalista, ante la desidia de las autoridades sanitarias es
el que nos transformó de amos en esclavos de la vida.
Debemos
tener en cuenta a los personajes funestos que proponer y deciden reducir la
población, usando armas deshonestas, y que en estos momentos ya salen a la luz
sin escrúpulos. Estos personajes están alegres de que mueran los ancianos a los
que llaman “comensales inútiles”.
Hay
una revista del imperio británico, The Economist, que dice ¡no es maravilloso que la economía
está parándose, no hay emisiones de CO2, solo debemos asegurarnos que después
de esta crisis no regresemos a lo normal!.
Hay
algunos otros criminales que se dicen ser economistas que también dicen que si
esta crisis para y se acaba debemos reconstruir una economía que se debe basar
en la protección del clima. Saben, que la ecología verde, es exactamente lo que
causó esta crisis y si regresamos a estas mismas políticas que causaron esta
crisis, por lo que claramente debemos
tenemos la aptitud moral para sobrevivir dejando estas políticas nefastas.
Es
hora que en la Argentina dejemos de lado la defensa de las mafias que nos sojuzgan,
defendamos los que defienden el bien de la Patria, y los que de uno u otro lado
del chiquero hagan un mea culpa, y comprendan que los bandos a los que ellos
defienden se unen en la cúpula, y su único fin es destruirnos y
sojuzgarnos.
Roberto
E. Franco

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