martes, 26 de julio de 2022

“Libertad, igualdad, fraternidad”: el olvidado origen cristiano del eslogan de la Revolución Francesa

 

Un muy buen artículo de la Lic. Claudia Peiró sobre el origen de la tríada revolucionaria, acuñada a partir de un obispo polémico: Fénelon.

Más info, aquí: https://www.youtube.com/watch?v=H_Uwy079Irk

Que no te la cuenten

P. Javier Olivera Ravasi, SE


Fuente: Infobae

“Liberté, égalité, fraternité”: el olvidado origen cristiano del eslogan de la Revolución Francesa

Por Claudia Peiró

 

El pasado 14 de julio, Francia celebró su fiesta nacional, fijada en la fecha en que una multitud derribó la cárcel de la Bastilla, símbolo del despotismo y del poder absoluto del rey.

Junto con la bandera tricolor, el queso, la baguette, la Torre Eiffel y la hermosa catedral de Notre-Dame, pocas cosas están más asociadas a Francia que la tríada “Libertad, Igualdad, Fraternidad”. El eslogan se popularizó con la Revolución Francesa (1789) y con el tiempo se convirtió en lema oficial de la República.

La Revolución que en 1789 puso fin al Antiguo Régimen es presentada habitualmente como la obra de un pensamiento racional y laico surgido de las Luces, de la Ilustración, en contraste con el oscurantismo religioso, que habría dominado todo el Medioevo. Diez siglos de la historia de la humanidad son reducidos a un estereotipo. Sin embargo hace tiempo que la investigación histórica ha cuestionado esa caracterización de la Edad Media, una construcción debida en gran medida a algunos pensadores de la Ilustración, a la Reforma protestante y a los artistas del Renacimiento que, para poner en valor su obra, denostaron exageradamente el pasado. “Voltaire y sus colegas crearon la ficción de los Años Oscuros para poder reivindicar que fueron ellos los que hicieron emerger la Ilustración. No hubo tales Años Oscuros. Al contrario, fue durante esos siglos cuando Europa hizo el gran salto cultural y tecnológico que la situó a la cabeza del resto del mundo”, dijo el historiador y sociólogo Rodney Stark, autor, entre otros, de La expansión del cristianismo y Consecuencias históricas del monoteísmo.

El tradicional desfile del 14 de Julio en la avenida de los Campos Elíseos en París (Foto archivo: AFP)El tradicional desfile del 14 de Julio en la avenida de los Campos Elíseos en París (Foto archivo: AFP)

Debemos en particular a los historiadores franceses Régine Pernoud Jacques Heers (y sus emblemáticos ensayos: Para terminar con la Edad Media y La invención de la Edad Media, respectivamente) una imagen del Medioevo más ajustada a los hechos y alejada del cliché de la ignorancia, el atraso y la incultura que se le atribuye. Huelga aclarar que esta visión reduccionista tenía -tiene aún- por blanco principal a la Iglesia Católica, institución dominante en esa larga etapa.

Pero la verdad es tenaz y, aunque los propios herederos de esta cultura quieran negarlo, Occidente, sus valores y sus principios, están moldeados, en lo central, por la tradición judeo-cristiana y no existió en el siglo XVIII una ruptura radical con ese bagaje cultural.

Tan es así que el propio eslogan por excelencia de la Revolución Francesa, que con el tiempo fue inscripto en la fachada de todos los edificios públicos de Francia, hasta el último de sus municipios, fue elaborado por un obispo católico, teólogo y escritor francés, François de Fénelon, casi un siglo antes del estallido de 1789.

François de Salignac de La Mothe-Fénelon, a quien la posteridad ha llamado simplemente Fénelon (como suele suceder con los grandes, un solo nombre basta para identificarlo), nació en 1651, en Aquitania, sudeste de Francia, y fue ordenado sacerdote a los 25 años. En 1695 fue designado obispo y más tarde arzobispo de Cambrai. Fue filósofo, teólogo, pedagogo y escritor.

En su obra más célebre, Las aventuras de Telémaco, asoció los conceptos de “libertad”, “igualdad” y “fraternidad”, basándose en citas bíblicas, para condensar en una fórmula la doctrina cristiana.

En un artículo titulado “Los orígenes religiosos de la divisa republicana” (Communio, n° XIV, 3-4 —mayo-agosto 1989), el historiador Jean-Louis Quantin decía: “El hecho trascendental es que esta fórmula de origen e inspiración cristianos encuentra en Telémaco un vehículo y un transmisor excepcionales: el prestigio de que gozaba Fénelon en el siglo XVIII y la difusión que conocieron sus ideas -o lo que de ellas se retenía- entre los Filósofos, no podía dejar de resurgir en la idílica divisa de su Bética [N de la R: pueblo que vive en una edad de oro y que en su obra Fénelon ubica en una antigua provincia romana]”.

El teólogo y escritor Fénelon (François de Salignac de La Mothe-Fénelon) fue el primero en unir los conceptos de Libertad, Igualdad y Fraternidad

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