¿QUE RARO?
El cardenal Gerhard Müller dice que su destitución como prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el 30 de junio de 2017, le cayó como un rayo.
Así lo cuenta en el nuevo libro de entrevistas In buona fede (De buena fe). La víspera de su destitución, Francisco le había abrazado públicamente después de misa y le había asegurado su confianza.
A la mañana siguiente, en una audiencia en la que se trataban asuntos rutinarios, Francisco le despidió: "Usted ha cumplido su mandato. Le agradezco su trabajo". Francisco nunca dio una razón.
Müller se enteró de que Francisco planeó cuidadosamente el despido y se puso inmediatamente en contacto telefónico con el sucesor de Müller, el jesuita español Luis Ladaria, una vez consumado el hecho.
Para Müller, este procedimiento es sintomático, ya que otros miembros del personal de la curia también fueron despedidos de forma pérfida y sin dar razones.
Francisco no apuesta por la "descentralización", sino que incluso se reserva para sí las decisiones detalladas, explica Müller. A su alrededor trabaja un estrecho círculo de confidentes que gobierna al margen de las estructuras oficiales.
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