viernes, 26 de octubre de 2018


EL FMI Y  SU ARMA: USURA
“Permitidme fabricar y controlar el dinero de una
nación, y ya no me importa quienes sean sus
gobernantes”.
Meyer Amschel Rothschild
¡Que infinitas marañas se yerguen sobre la humanidad desde hace tanto tiempo, provocando una ceguera intrépida que mutila la visión, la razón y el sentido!.
Quizás la falacia más audaz e intrincada sea haber convencido al hombre de que el sistema financiero adquiere una dimensión sacra, intocable e inviolable que  no permite objeciones.
Ciclos económicos, deflación, inflación, recesión, escasez, déficit fiscal, reservas y tantos otros apelativos no son más que creaciones siniestras que han sumido al hombre, la familia y la humanidad en una tragedia inaceptable.
Los que hicieron, desde pese a su ignorancia a Adam Smith “padre de la economía”, son los  mismos que ungieron a Carlos Marx como “padre de la plusvalía” culpando de los males a los productores, obviando que el mal estaba en las finanzas.
¡Que los va a denunciar si los banqueros si ambos trabajaban para ellos! 
Hemos llegado a tal grado de degradación intelectual que no aceptamos o no nos dejan revisar las causas de la creación del dinero, uno de los secretos mejor guardados por la banca con el aporte indispensable de economistas que por convicción o por conveniencia siguen repitiendo estos supuestos que nos someten a diario.
Para ser breve, en 1694 se crea el Banco de Inglaterra, el Rey Guillermo III, sumido por las deudas promueve la creación del Banco de Inglaterra permitiéndole imprimir y emitir el medio de pago legal. El absurdo mayor fue que ese dinero se incorporó como crédito y como deuda.
El Banco de Inglaterra como banco privado, guardó con sigilo su condición y así fue endeudando a todos los ciudadanos y al estado, usando como espada de Damocles el interés.
Como primero los orfebres y luego los bancos daban seguridad a las pertenencias de oro de los ciudadanos, entregan su oro y recibían un certificado como constancia.
Cuando debían hacer una transacción devolvían el certificado y retiraban el oro necesario.
Fueron tan comunes estos recibos que luego por seguridad si alguien tenía que pagar una cuenta entregaba el mismo en lugar de retirar el oro respectivo.
Pero he aquí que nace el secreto guardado bajo siete llaves.
Los banqueros se dieron cuenta que los depositantes solo retiraban 1/3 del oro depositado, el resto 2/3 quedaban inmovilizados.
¡Surge la idea genial!
Como no se retira ese oro se puede prestar, no? Y de paso al prestarlo cobramos interés sin ningún sacrificio!
En este gráfico se desnuda esta triquiñuela celosamente protegida.
Abandonado el oro el procedimiento es el mismo. Se depositan 100, como se retiran 33, se pueden prestar 66.
Teníamos 100 que relativamente correspondían con los bienes existentes. Pero estos nuevos 200 se transforman en demanda - provocando inflación( deésto los expertos no dicen nada)  - y lo más grave fueron prestados con garantía, y al ser moneda virtual el deudor no tiene el efectivo para asumir el compromiso a su vencimiento, perdiendo muchos las garantías presentadas.
Este procedimiento analizado desde los particulares, también se produce con los estados, quienes se endeudan sin razón por someterse a teorías financieras erróneas y usurarias. 
¡Bajar el gasto público es el clamor de los iluminados economistas!
Pero omiten decir que la mayor causa del déficit se debe a los intereses injustificados de la deuda externa, cuya ilegitimidad de origen jamás fue tratada por el congreso. Este trato es prioritario a temas como el aborto para resolver un tema esencial: la pobreza.
La salud, la educación, las obras esenciales, no son gastos, son una inversión por el buen vivir de los argentinos.
Finalmente, el FMI no es más que el mojón que opera como banco mundial central controlando la moneda (privada = dólar) impuesta coercitivamente, siendo el pivote  de la Naciones Unidas, entidad dominada por los banqueros internacionales, procurando la creación de un gobierno mundial cuyo fin es la esclavitud de la humanidad toda.

                                                                                              Roberto E. Franco
Moraleja
En una comunidad pequeña, donde todas las familias estaban enfrentadas por falta de dinero y deudas contraídas, a su intendente se le ocurrió emitir un vale de $ 100 y se lo entregó al más necesitado:
José (carpintero) recibió los 100 y corrió a pagar al almacenero, éste fue y cancelo los $ 100 que debía al carnicero, éste canceló su deuda con el matarife, éste canceló la moto que había comprado en la agencia, el agenciero canceló su deuda en el supermercado, el dueño del supermercado canceló la deuda que tenía con el médico, éste corrió y canceló su deuda en el bazar, el dueño de este bazar canceló su deuda con el herrero, quien de inmediato pagó a su mucama, por último ésta corrió y le pagó unos muebles al carpintero. Pasaron tres días y el carpintero devolvió del $ 100 comunitarios que le había emitido el intendente.
El intendente destruyó el dinero de economía comunitaria, pero a partir de ahora no había más deudas y todos volvieron a vivir amigados y solidarios en la comunidad.- 
¡EL  INGENIO  LIBERA AL HOMBRE!

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