
Marco Tosatti
“Pero a Dios se le puede rezar donde sea” , me ha respondido mi hija quinceañera, que frecuentó por años la escuela de Pío IX en el Aventino, ¡es decir una escuela llevada por hermanos religiosos!.
¿Entonces qué importa si no se puede ir a la iglesia?
Tiene razón, a Dios se le puede rezar donde sea, y es por lo que por Gracia estan haciendo muchísimas personas.
Sus palabras han sido en cierta forma providenciales. Me he dado cuenta de cómo es difícil explicar a la gente común cuan extraños, diversos y particulares son los cristianos, y los católicos en específico.
Los cristianos creen a cosas asombrosas: que una virgen halla quedado embarazada del Espíritu Santo, y que ha parido un hijo Hombre y Dios.
Los cristianos creen que este Hombre Dios realice milagros increíbles: resucitar muertos de cuatro días, dar la vista a ciegos, piernas a cojos, regresar a la vida a niñas muertas; para citar algunos hechos narrados en los Evangelios.
Los cristianos creen que este hombre-Dios, torturado y muerto en la cruz, se levantó de la tumba después de tres días, dejando tras de sí un objeto increíble, la Sábana Santa, que la ciencia aún no puede explicar, y mucho menos replicar.
Los católicos (y los ortodoxos) van mucho más allá.
Creen que durante la Santa Misa, en cada Santa Misa, se realice un milagro increíble (increíble, pero que si no lo fuera, para reforzar la Fe, también exísten milagros eucarísticos), es decir que la hostia y el vino se convierten (no de forma simbólica, sino que se convierten) en Cuerpo y Sangre de Jesucristo. Y está sacramentalmente en persona en todas las especies consagradas en la superficie de la tierra, al mismo tiempo que está siempre en el cielo, a la derecha de Su Padre.
Hostias e vino que ellos, los fieles, pueden comer y tomar.
Creen que en la hostia consagrada y conservada e el Tabernáculo, está Jesús; y que al ir a una iglesia en la que en el Sagrario hayan hostias consagradas, se va a encontrar a Jesús; se puede pasar el tiempo en Su compañia, porque Él está allí en Persona, delante de mi. Y por esto los católicos saben de la adoración eucarística, y la practican: tienen por compañía -compañía física, personal – a Jesús el Cristo, que no es algo como esparcido, tipo spray, sobre el orbe terráqueo, sino que está allí, en Persona.
Cosas extrañas, creen los católicos. Y porque creen en estas cosas extrañas, están muertos, están muriendo, y morirán como mártires. Porque para muchos de ellos estas cosas son más importantes que la vida física.
Locura para los paganos, escándalo para los judíos…Una religión así de física, corpórea, poco “espiritualística”; poco cómoda para el mundo.
Pero sí -volviendo a las palabras iniciales-, se puede rezar a Dios donde sea. Pero a Jesús, el Cristo, en Persona, se le puede encontrar, consumir, allí, en las iglesias. Que deberían estar abiertas, siempre. Con inteligencia, con cautela, con prudencia.
Pero abiertas.
§§§
No hay comentarios:
Publicar un comentario
DEJENOS SU COMENTARIO, ¡ALABADO SEA JESUCRISTO!