Sucede que el común de la gente tropieza con
estas mentiras, la sobrepoblación, el cambio climático, el pico de petróleo, el
calentamiento global.
Carroll Quigley es uno de ellos - ¡uno de la elite!
- globalista que cree conveniente hacer conocer las ideas de la elite la cual
integra.
La elite perversa desde 1800 han puesto la mira,
sigilosamente, en el sistema educativo y los medios de comunicación para
englobar todo en el término “propaganda”.
El objetivo de ellos es el establecimiento de
un gobierno mundial. Más claro, es un sistema de gobernanza mundial y todos los
pasos que han dado, algunos en falso, otros muy contundentes, han logrado
corromper los sistemas educativos privados, estatales, y la obstrucción del
mensaje en los medios de comunicación, la que ha sido tan profunda y tan fuerte
que mucha gente cae en cosas que están totalmente refutadas desde hace mucho.
No hablan de superpoblación, dicen hay una
distribución errónea.
Hablan de la sobre carga del planeta y se debe
reducir la población, ¡estos son los defensores de la libertad!
Lo que conocemos como globalización – en una de
sus variantes - se concentró en la manipulación de la mente a través de los
medios de comunicación y la educación.
De ahí la importancia de la creación de tantas
fundaciones.
Las universidades más importantes del mundo
están manipuladas, así Oxford, Harvard, Carnegie Princeton; algo muy lógico
porque ahí van los hijos de los mega empresarios, los hijos de los políticos,
los personajes que van a estar acomodados en posiciones de poder en un futuro
cercano.
Mientras una parte de la elite se concentró en
las guerras para lograr objetivos, otros se dedicaron a prostituir los medios
de comunicación y la educación.
Del gran reinicio y la agenda 2030 no se había
escuchado nunca, la información está concentrada y filtrada.
Todo esto es una gran estafa, una trasferencia
enorme de recursos, por un lado, y por el otro la concentración del poder, y la
cartelización de todas las industrias.
Alberto Fernández decía la vida o la economía,
y no es así, son cosas complementarias.
El sobrino de Sigmund Freud, Edward Bernays es
el creador de la propaganda política una verdadera atrocidad, pero funciona
porque la gente es pasible a dejarse manejar.
Repitieron
como lo dice Quigley los mismos mecanismos, transferencia de capital, recursos
económicos y de tecnología para armar al enemigo y tener la constante tensión
que justifique más intervenciones y más control y más restricciones a los
derechos humanos, y en última instancia justifique una supra organización que
mantenga todo el sistema en equilibrio.
Un sistema perverso de China es el pase por la
plandemia, si es verde puedes hacer lo que quieras, pero si es rojo debes
encerrarte inmediatamente. Cuando fueron a sacar su dinero apareció el pase
rojo y todos a encerrarse en la casa.
Carroll Quigley en Tragedia y Esperanza, - es
uno de ellos - y es un historiador y dice” 1940 1950, los ingleses de la banca
Morgan querían infiltrar el sistema político desde la izquierda porque veían
que tenía más llegada a la gente. Y los dirigentes de la izquierda estaban
ansiosos por recibir dinero, pues no tenían ningún tipo de financiamiento y ahí
se unieron. La frase con que lo remata es sensacional: “La derecha conservadora
norteamericana toda su vida cree que está atacando a los comunistas cuando no
se da cuenta que los comunistas son un instrumento más de estas élites. Y esa
derecha tampoco se da cuenta que recibe financiamiento de esta gente.
Financiamos a la extrema derecha y a la extrema izquierda para que la gente
elija el tipo moderado y el tipo moderado es un agente nuestro. La gente vota,
pero nada cambia”
Roberto Franco
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